
Impactantes, sobrecogedoras, alucinantes, contradictorias, irónicas, son sólo una pequeña fracción de los miles de calificativos que se me vienen a la cabeza a medida que voy recorriendo la muestra. A ratos una sensación de ahogo me invade y pienso: “No, esto no puede ser verdad”.
Pero no son únicamente narraciones de dolor como la guerra o el sufrimiento que, día a día, viven ciertas personas en algún rincón del mundo. Si bien son las que más impactan por su crudeza, las paredes del Centro Cultural de Las Condes también tienen reservado un espacio a la esperanza y a la entretención que sirven de aliento entre tanta crueldad.
Maria Stenzel y Paul Nicklen captan imágenes en medio de la naturaleza, destacadas por su colorido y prolijidad. Los pingüinos, las focas y los espectaculares paisajes en los que habitan, crean una hermosa composición. Es tanta la perfección de sus tomas, que se confunden, fácilmente, con pinturas hechas a mano.
Maria Stenzel y Paul Nicklen captan imágenes en medio de la naturaleza, destacadas por su colorido y prolijidad. Los pingüinos, las focas y los espectaculares paisajes en los que habitan, crean una hermosa composición. Es tanta la perfección de sus tomas, que se confunden, fácilmente, con pinturas hechas a mano.El primer lugar obtenido por el fotógrafo estadounidense Spenc
er Platt, de Getty Images, muestra las ironías de la vida. En ella puede verse a un grupo de jóvenes libaneses en un descapotable, cruzando un barrio devastado al sur de Beirut. Aunque esta imagen no logró capturar mi atención del modo indescriptible como muchas otras sí, tengo que reconocer que su simpleza refleja la realidad del mundo acelerado en el que vivimos, en el cual, muchas veces, no tenemos un minuto para detenernos y ponernos en el lugar del otro.
Pero es así, es la vida misma plasmada por cientos de reporteros gráficos profesionales que antepusieron la información a costa de su propia vida. Lo mejor y lo peor del ser humano dando vida a un mundo sin palabras.
er Platt, de Getty Images, muestra las ironías de la vida. En ella puede verse a un grupo de jóvenes libaneses en un descapotable, cruzando un barrio devastado al sur de Beirut. Aunque esta imagen no logró capturar mi atención del modo indescriptible como muchas otras sí, tengo que reconocer que su simpleza refleja la realidad del mundo acelerado en el que vivimos, en el cual, muchas veces, no tenemos un minuto para detenernos y ponernos en el lugar del otro.Pero es así, es la vida misma plasmada por cientos de reporteros gráficos profesionales que antepusieron la información a costa de su propia vida. Lo mejor y lo peor del ser humano dando vida a un mundo sin palabras.